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El pasado día 21 de marzo de 2018 se dieron cita en el Mazatlán International Center (Centro de Convenciones de Mazatlán), 36 pescadores ribereños de los embarcaderos de la Isla de la Piedra, Playa Norte, Playa Sur y Cerritos, personal de la Asociación de Profesionales de la Tecnología y las Ciencias del Mar A.C (PROTECMAR) y especialistas en materia de pesca. El evento comenzó aproximadamente a la 1:00 pm, teniendo como tiempo desahogo de puntos de la reunión un lapso aproximado de 2 horas.

Como primera actividad de la reunión, El M. en C. Jorge Montana Camacho, dio la bienvenida a los participantes y posteriormente cedió la palabra a los pescadores asistentes para que expusieran la situación actual de la pesca de escama marina en Mazatlán, Sinaloa. Atendiendo a su solicitud, los pescadores expusieron que la producción pesquera de escama marina en las costas de Mazatlán, se ha visto disminuida debido a la pesca furtiva o ilegal, sobre esfuerzo pesquero, pero sobre todo a la utilización de artes de pesca con características técnicas de construcción y operación no permitidas para la pesca en zonas rocosas. Puntualmente se refirieron a la red de enmalle la cual aseguraron se utiliza para capturar principalmente langosta, sin embargo, captura también pargo, corvina, sierra, berrugata, baqueta entre otras especies. El problema de este tipo de práctica según ellos mismos es que captura altos porcentajes de peces juveniles, ya que las redes son construidas de tal forma que se busca que los organismos capturados queden enredados no agallados. Otro problema que argumentaron provoca este tipo de redes, es que en muchas ocasiones se quedan atoradas en las piedras, lo que provoca que el pescador opte por dejar las redes en el fondo, provocando la pesca incidental de organismos que no son aprovechados, provocando lo que se conoce comúnmente como pesca fantasma.

Otro punto importante que los pescadores comentaron, fue que esta situación se presenta principalmente en zonas de pesca como Marmolitos (El Faro), Playa Norte y Cerritos, donde comentaron que anualmente quedan atrapadas en las piedras un número importante de redes.

Después de que los pescadores expusieron la problemática anteriormente descrita, el M. en C. Alfredo Lizárraga Cañedo, expuso como el establecimiento de una zona de refugio de acuerdo a los lineamientos establecidos en la Norma NOM-049-SAG/PESC-2014, podía contribuir a combatir el problema. Durante este segmento se presentó a los pescadores como casos de éxito de zonas de refugio en otras regiones del país, inclusive del estado de Sinaloa, han contribuido a mejorar la producción pesquera protegiendo a las especies durante etapas de vulnerabilidad como son el periodo de reproducción de las especies y periodos de crecimiento de juveniles. También se hizo énfasis que estas medidas no tienen que ser totalmente restrictivas, si no que bajo el enfoque correcto, estas medidas de protección pueden ser perfectamente compatibles con la pesca, es decir, que con la combinación de estrategias de protección adecuadas dentro de la zona de refugio, puede llevarse a cabo la pesca comercial, sin dejar de lado la protección de las especies pesqueras.

Como parte de la información transmitida a los pescadores por parte del personal de PROTECMAR, se presentó formalmente el objetivo, alcances, metas, programación de actividades y resultados esperados del proyecto a desarrollar para proponer una zona de refugio pesquero que permita evitar la captura de especies de importancia comercial con artes de pesca inadecuados, además de incrementar la productividad en la zona que resulte considerada en el estudio como la idónea, considerando los lineamientos establecidos en la Norma NOM-049-SAG/PESC-2014.

A continuación se acordó realizar una nueva reunión una vez que se contará con los resultados finales del proyecto y la propuesta concreta para el establecimiento de la zona de refugio pesquero objeto de discusión. Finalmente el M. en C. Jorge Montana Camacho, dio por concluida la reunión a las 13:00 horas del día 21 de marzo de 2018.




La acuacultura en México tiene una gran importancia socioeconómica y ecológica, ya que es considerada como una de las principales actividades generadora de divisas (1,129 millones de dólares tan solo en el 2014), lo que permiten que México se ubique como el décimo sexto productor de pescados y mariscos a nivel mundial. La acuacultura en México, registra una Tasa Media de Crecimiento Anual de 15 %, cifra superior a la media mundial, que es del orden del 6 %.

Entre las especies cultivadas más importantes a nivel mundial destaca la tilapia, gracias a su rápido crecimiento, alto rendimiento en carne, tolerancia a condiciones ambientales variables, condiciones favorables de mercado y buena aceptación para el consumo. En México, la tilapia posee el cuarto lugar en volumen de producción y el tercero en valor económico. En el año 2014 se produjeron 128,886 toneladas de tilapia, de las cuales el 93.4 % (121,529 toneladas) se produjeron mediante acuacultura, mientras que tan solo 7,337 toneladas (6.6 %) fueron producto de la pesca (CONAPESCA, 2014). Para el año 2016, ya se encontraban habilitadas 4,600 granjas acuícolas dedicadas al cultivo de esta especie.

El cultivo de tilapia es una actividad productiva que beneficia al sector rural, especialmente en zonas marginadas, donde la agricultura no se desarrolla en forma extensiva, constituyéndose como una actividad complementaria de las actividades agropecuarias para los pequeños productores, sin embargo, se ha identificado que en su mayoría los acuacultores rurales carecen de infraestructura productiva y equipos adecuados para eficientizar sus producciones, además que no cuentan con acceso a los servicios de asistencia técnica y capacitación, ante lo cual presentan bajos o nulos niveles productivos, así mismo ven limitada su participación en el mercado fuera de sus localidades, lo que provoca que la actividad productiva en pequeña escala resulte poco atractiva para motivar el arraigo de los productores hacia esta actividad.

En los últimos años se han venido utilizando tanques de geo membrana circulares de pequeños diámetros (entre 3 y 20 m). Estos tanques están fabricados con Geo membrana de Alta densidad con espesor común de 1mm, con fondo en colores negro, azul, o blanco. Este tipo de material brinda garantía de vida útil como mínimo de 10 años, por exposición continua a los rayos solares. El Geo tanque consta también de una estructura metálica en electro malla con aplicación de primer y pintura alquidálica, postes de acero galvanizado, cincho de cable acerado y galvanizado.

En modelo propuesto está conformado por un módulo de cuatro estanques de 3 metros de diámetro y 1.20 metros de altura, forrados con geo membrana de alta densidad de 1 mm de grosor (con capacidad de almacenaje en conjunto de 34 m3), un sistema de entrada de agua conformado por una bomba de 2 HP y tubería de 2”, un sistema de drenaje conformado por tubería de desagüe de 4” misma está conectada a un registro común construido de material, el cual se encuentra habilitado para la captación del efluente de los cuatro estanques y su posterior expulsión mediante una tubería de 6” hacia una laguna de oxidación. El sistema de aireación está compuesto por cuatro aireadores de 0.5 HP montados en una caseta para facilitar su operación y mantenimiento.

Adicionalmente se podrán aplicar esquemas de valor agregado como el fileteado y empaquetado de tilapia que alcanza valores de $85 en el mercado, pudiendo para estos efectos emplear los subproductos de la tilapia como: la piel y las escamas, para el desarrollo de artesanías; así como los desechos del fileteado y eviscerado para la elaboración de embutidos para el consumo humano, alimento para otras especies y la elaboración de fertilizantes orgánicos para las plantas.